Art Index Argentina - Home page

Séjours Parisiens Alicia D' Amico | Pepe Fernandez

Séjours Parisiens

Alicia D’Amico (1953-2001) recibió una beca del gobierno de Francia en 1955, recién egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes, y partió a Paris donde vivió durante un año.  De vuelta en Buenos Aires, se formó como fotógrafa en el estudio de su padre Luis D’Amico y luego se convirtió en discípula de Annemarie Heinrich, referente de la fotografía argentina del siglo XX.

Durante más de veinticinco años manejó junto con Sara Faccio su propio estudio. 

Fue, además, cofundadora del Consejo Argentino de Fotografía y de la Editorial La Azotea. Al mismo tiempo, se dedicó a incentivar el rol de la mujer en la fotografía dictando cursos y talleres y realizando exposiciones; más tarde en 1983, fundó la primera casa feminista argentina, Lugar de Mujer.

Sus fotos, en blanco y negro, en formato 35mm, registraron la escena porteña, sus viajes por Italia, Paris y Marruecos, siempre bajo la mirada femenina que la caracteriza.

Pepe Fernández (1928-2006) fue músico, escritor y luego fotógrafo.  Su solo nombre, asociado durante más de cuarenta años a la ciudad en la que eligió vivir, París, se ha convertido en leyenda. No sólo porque María Elena Walsh le dedicó una de sus canciones más conmovedoras – “Zamba para Pepe” –, sino porque su personalidad singular atraía a todo aquel que lo conocíera. De modesto profesor de piano en Ramos Mejía a fotógrafo célebre en París, su trayectoria es asombrosa y colorida como pocas. Un hombre generoso y hospitalario, capaz de albergar y orientar en el laberinto parisiense a los recién llegados inexpertos.

La llana simpatía de su trato, el sentido del humor, la auténtica admiración que expresaba ante el talento ajeno, la certeza y la originalidad de su juicio estético, le valieron la amistad de artistas y creadores de fama mundial, argentinos y extranjeros. Trabajó para “Libération” y para “Vogue”, y fue corresponsal gráfico de la porteña Editorial Abril en Europa.  Esto le permitió conocer y tratar –y en muchos casos, trabar con ellas perdurable amistad– a algunas de las personalidades más importantes del mundo en el siglo XX. Las retrató con agudeza y elegancia, con la mirada inquisitiva y profunda de un verdadero “degustador de almas”.  Baste decir para reconocer su talento, que la foto de Borges, de pie sobre el pavimento estrellado del vestíbulo de L´Hôtel, en París, reproducida en el mundo entero, le pertenece.